Las manos de Barry recorrían mi cuerpo y mi piel hormigueaba ante su contacto, sus labios besaban suavemente mis pechos .
-Ya necesitaba un poco de ti- dijo mientras mordisqueaba mi oreja. Mis manos también viajaban sobre su cuerpo desnudo, su piel era más suave que la mía, era tersa y eso me encantaba, lo atraje hacia mi para poder sentir todo su cuerpo. Estaba sudado, quizas habia hecho ejercicio pero eso no me importaba en lo más mínimo. Me miró a los ojos y finalmente me beso en los labios con fuerza, lo tome de la nuca para atraerlo aún más hacia mí, no quería que parara, quería volver a sentir lo que era tener intimidad con mi esposo, quería sentirme completa de nuevo. Barry abrió mis piernas con una mano sin interrumpir el beso, poco a poco empecé a sentir una ola de calor en mi vulva cuando Barry posiciono su pene en mi entrada...
-MAMÁ- el grito de mi hija me despertó de un sueño totalmente raro y encantador, suspire hondo y poco a poco empecé a abrir los ojos, Jania estaba tirada junto a mi, estaba cambiada y peinada, - el desayuno.-Jania y su bonita manera de tratar hablar.
-Gracias bebé, en unos minutos bajo-, le di un beso y ella salió de mi habitación.
Me tomó varios segundos entender lo que había soñado, no estaba muy segura de su significado, no podía creer que mi subconsciente estaba deseando a Barry en secreto, me tapé el rostro avergonzada, no puedo creer que desee a barry de nuevo entre mis piernas.
-¿No piensas bajar? -la voz del protagonista de mi sueño interrumpió mi paz.
-Me duele un poco la cabeza, como de costumbre -susurre,-pero en un momento bajo.
-Bien, te esperare para desayunar.
Asentí con la cabeza y Barry se marcho, ya paso un mes desde el secuestro de Janne, Barry y yo pretendemos que todo esta bien pero no es así, no hemos hablado de todo lo que está pasando entre nosotros. Los dos hemos estado evitando la charla, yo porque aún no me siento preparada para tomar una decisión sobre el futuro de esta mierda que sobrellevamos y él porque sabe que de esta no salimos juntos.
Las niñas reían con su papá, quien les rogaba que no dejaran nada en su plato. Mis niñas empezaban a comer solas, estaba agradecida que la etapa del avioncito hubiera terminado, desgraciadamente soy alguien desesperada en muchas ocasiones.
Me senté y miré la escena, Janne está bien, durante su secuestro fue alimentada correctamente para nuestra sorpresa, el criminal que la secuestró tenía corazón. Aún no sé mucho de él ni de su proceso y ciertamente me da igual, solo espero que se pudra en la cárcel.
-Come-ordenó Janne, miré mi plato, nada de lo que había se me apetecía, tomé un sorbo de mi jugo de naranja y agradecí que estuviera dulce, necesitaba azúcar.copy right hot novel pub